Dejá de reaccionar desde el dolor y recuperá tu centro después de una ruptura, aunque hoy sientas que no podés dejar de pensar en esa persona ni enfocarte en nada más.
No te duele solo la ruptura: te duele sentir que no fuiste suficiente.
Y probablemente ya probaste distraerte, evitar pensar en eso, darle vueltas hasta entenderlo todo o esperar a que el tiempo lo cure. Si no te funcionó, no es falta de fuerza: ninguna de esas cosas te enseña a no reaccionar desde el dolor.
Mientras tanto, cada semana se va más energía en alguien que ya no está, y queda menos para vos y para la gente que te rodea.
No se trata de dejar de sentir. Se trata de que lo que sentís deje de manejar tu vida.
Soy Alexander. Antes de separarme ya venía mal: mi emprendimiento costaba arrancar, estaba muy apegado al resultado y vivía con estrés y ansiedad. Ahí conocí a un mentor y empecé a estudiar inteligencia emocional. Al principio no conectaba: pensaba que no era para mí.
A los pocos días de empezar, me separé. Tenía hijos chiquitos, así que no era cortar y seguir: iba a seguir viendo a esa persona. Sentí que tocaba fondo, pero también que ya no tenía nada que perder. Dije “no quiero sentirme más así” y empecé a aplicar todos los días lo que estaba aprendiendo, sobre lo que estaba sintiendo.
No fue rápido. Me di mis momentos para sentir lo que tenía que sentir, y otros para mi proyecto y para entrenar. Con el tiempo fui soltando la necesidad de tener una respuesta, el enojo y el rencor, y aprendí a no reaccionar desde el dolor.
Después empezaron a escribirme personas que estaban pasando por lo mismo. Las acompañé, y ahí vi que algo que me había hecho tanto mal ahora podía servirle a otros. Hoy eso es lo que hago.
Lo que a mí me llevó meses aprender, acá lo tenés ordenado en un camino.
No soy psicólogo ni terapeuta. Te hablo desde lo que viví y lo que aprendí, y sigo aprendiendo.
“Me sirvió para aclarar bastante. Pude hablarlo con él, tranquilos, así que fue una experiencia positiva. Sí, apliqué los ejercicios y me sirvieron 😊”
“La primera palabra es gracias… de verdad, es impresionante lo que hacés. Esta situación me hizo ver y entender muchas cosas. A veces un mensaje, una palabra o alguien que te escucha te cambia. Gracias por estar, hermano.”
“Muchas gracias! No sabes lo mucho que, justamente hoy, necesitaba escuchar algo así de alguien. Y esa persona has sido tú. Hoy atravesé un día muy complicado y fuiste un abrazo a la distancia.”
Cinco módulos cortos, en orden: primero ver qué te está pasando, después aprender a sentirlo sin reaccionar, después reconstruirte. Escuchás a tu ritmo, e incluye ejercicios para practicar. En el PDF tenés más para seguir trabajando.
Qué estás soltando además de la persona, por qué la buscás en automático y cómo distinguir amor de apego.
Por qué repasás la misma escena a las 2 de la mañana, qué hace el ego cuando pierde el control y cómo se siente el apego en el cuerpo.
Ejercicios concretos, entre ellos uno de cuatro pasos, para usar cada vez que aparece una emoción fuerte o las ganas de escribirle.
Dejás de usar lo que hace el otro como prueba en tu contra y ves qué heridas de antes se activaron.
Tus no negociables: qué decisiones diarias sostienen a esa persona, incluso en los días difíciles, y cómo volver cuando te alejaste.
Y mientras lo recorrés, lo trabajamos juntos en tus sesiones 1 a 1.
No venimos a eliminar lo que pasó. Venimos a vivirlo con conciencia y a transitarlo. Y funciona cuando lo practicás, no cuando solo lo pensás.
Si te reconociste en el primer lado, este camino es para vos.
Probá el programa de verdad: escuchá los audios (son cinco, de entre 5 y 15 minutos cada uno) y tené tus primeras sesiones conmigo. Si en estos 14 días sentís que no resonó con vos, te devuelvo el 100% de tu dinero.
Son cinco audios de entre 5 y 15 minutos cada uno, que podés escuchar de a uno, cuando puedas, y 12 sesiones de Zoom de 30 minutos para usar durante 3 meses (lo ideal es una por semana). Los ejercicios duran unos 10 minutos. Cada persona tiene su ritmo: hay quienes empiezan a notar cambios en las primeras semanas, y el acompañamiento sigue los 3 meses para que no lo transites solo. Lo que lleva tiempo es practicar, como cuando entrenás un músculo: al principio cuesta, y de a poco lo que hoy te desborda tiene menos poder sobre vos.
No es una fórmula para que esa persona vuelva, y no lo prometo. Lo que sí pasa es que cualquier reencuentro que dure empieza por soltar la necesidad de que vuelva: desde el miedo o la urgencia, nada se sostiene. Si hay un cambio genuino y los dos eligen de nuevo, bienvenido. Y si no, te quedás con algo que nadie te saca: una mejor versión de vos.
No hace falta que lo sepas. El primer paso no es decidir, es dejar de reaccionar desde el dolor. Cuando baja el ruido, esa decisión se toma desde un lugar distinto.
Sí. Lo que trabajamos no es quién terminó ni hace cuánto, sino lo que todavía te mueve por dentro. Si seguís dándole vueltas, esto es para vos.
No. Es acompañamiento desde la inteligencia emocional y la conciencia, y desde lo que yo viví. Si el dolor te sobrepasa, pedir ayuda a un profesional de la salud también es una forma de elegirte, y una cosa no invalida la otra.
Es un pack de 12 sesiones de 30 minutos para usar durante los 3 meses desde que empezás (lo ideal es una por semana). Son uno a uno y trabajamos tu situación en particular. Coordinamos los horarios por WhatsApp.
Apenas pagás tenés acceso inmediato a los audios, al PDF y a la comunidad, y mi contacto para agendar tu primera sesión. Empezás a tu ritmo desde ese mismo día.
Por eso existe la garantía de 14 días: probá el programa de verdad, escuchá los audios y tené tus primeras sesiones conmigo. Si sentís que no resonó con vos, te devuelvo el 100% de tu dinero. Escribime y listo.
Porque cada persona tiene sesiones uno a uno conmigo durante 3 meses y quiero acompañar a cada una bien. Por eso trabajo con un número reducido de personas a la vez. Si se completan los cupos, quien quiera sumarse tendrá que esperar a que se libere un lugar.